EL CRECIMIENTO VEGETATIVO

Justo después del enraizamiento, la siguiente etapa del ciclo vegetativo es el crecimiento de nuestro cultivo. En función de las circunstancias, el crecimiento de las plantas puede variar, dependiendo de factores abióticos como la luminosidad, humedad del suelo y del ambiente y temperatura, así como otros condicionantes como la variedad del cultivo elegida, tipo de suelo y fecha de siembra. Junto a estos factores, hay que sumar una de las más importantes de todas ellas, la nutrición.

Las plantas asimilan nutrientes y los fabrican de día realizando la fotosíntesis (sintetizando nutrientes y consumiendo dióxido de carbono) y por las noches consumen todo lo producido realizando la respiración (consumiendo oxígeno).
Los principales 16 nutrientes para las plantas los podemos englobar en estructurales, Hidrógeno (H), Carbono (C) y Oxígeno (O) que son tomados a través del aire y agua; los macroelementos que se dividen en primarios Nitrógeno (N), Fósforo (P) y potasio (K) y secundarios Calcio (Ca) magnesio (Mg) y azufre (S) y por último los micronutrientes Hierro (Fe), Manganeso (Mn), Zinc (Zn), Boro (B), molibdeno (Mo), Cobre (Cu) y Cloro (Cl), que por lo general este último no suele aportarse ya que el mismo agua contiene suficiente.

Ley de Liebig

Todos ellos son muy importantes para el desarrollo vegetativo y cada uno de ellos participa en varios procesos metabólicos de la planta. Su aplicación dependerá de la conductividad eléctrica (C.E.) del agua y del suelo, por tanto, su aplicación debe de ser lo más equilibrada para evitar malgastar fertilizantes y generar bloqueos de suelo por exceso en alguno de estos nutrientes, o que por el contrario, la deficiencia de uno de ellos limite el desarrollo de nuestro cultivo por la llamada ley de liebig o ley del mínimo.

AMIC GROW, EL CRECIMIENTO EQUILIBRADO

Como hemos visto, mantener una nutrición equilibrada es importante para poder maximizar el rendimiento de nuestros cultivos.

AMIC GROW es un bioestimulante en formulación líquida que contiene los componentes orgánicos, nitrógeno en diferentes formas, materia orgánica y micronutrientes que son fundamentales para el desarrollo del cultivo, sobre todo en sus primeras fases, ya que favorece las reacciones enzimáticas y la absorción de nutrientes, mejorando el crecimiento de la planta, la formación de tallos y hojas nuevas, incrementando su vigorosidad incluso en situaciones de estrés.

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